

Hoy quiero compartirte una historia que me llegó de una amiga de una amiga, esas historias que no sabes si son verdad pero que sí quieres creer!
Esta amiga de mi amiga, llamémosla Julia, era una persona sumamente desorganizada, de esas en cuyo escritorio no podías encontrar nada, que nunca usó agenda ni recordatorios de ningún tipo porque de todas formas no les prestaba atención; de esas que abría 18 tareas al mismo tiempo, pero no terminaba ninguna a tiempo.
Por supuesto que Julia padecía ese desorden, no le gustaba ser desorganizada porque sabía que eso le impedía tener más resultados, más tiempo libre para pasar con su familia, para simplemente poder relajarse y escuchar música, por ejemplo.
Julia se decía cosas como: “Todos pueden ser organizados menos tú, qué te pasa Julia?” o “¿Eres tan tonta que no puedes organizar ni una mínima tarea???”
Julia lo habló en terapia, recurrió a varios métodos de organización y planificación pero ninguna parecía funcionar.
Hasta que un día Julia vió un video de cómo aprender a dividir cada objetivo en otros más pequeños, organizarlos y hacer un seguimiento de los avances de esos subobjetivos, en lugar del objetivo completo, y pensó: “No creo que funcione, pero esto puedo intentarlo”
Y lo intentó una semana, y realmente no tuvo cambios.
Un poco frustrada, decidió intentarlo otra semana más, y aunque le funcionó para algunas cosas, fueron más las veces en las que no le funcionó.
Y sin embargo, cuando arrancó la tercera semana, casi automáticamente y sin pensarlo, Julia volvió a intentar ponerse objetivos muy pequeños y se sorprendió cuando al finalizar la semana había completado el 80% de todos ellos.
Pero no fue hasta una par de semanas después, en la que aún Julia no lograba completar el 100% de todos esos sub objetivos, que le dijo a mi amiga:
“La verdad que reconozco que aún no llegué a ser tan ordenada ni organizada como quisiera, pero ya me siento mucho mejor conmigo misma habiendo implementado este pequeño paso. Hasta parezco otra Julia”
Y acá viene lo que para mí es la gran historia detrás de esta historia
Y no se trata de que Julia haya empezado a implementar algo que le facilitaría la vida o que haya podido sostenerlo en el tiempo (que también son logros muy importantes para Julia), sino de que después de un tiempo, se haya podido reconocer ese gran pequeño logro de sentirse mejor consigo misma y reconocerse que ella sí podía hacerlo, dejando el autobullying de lado.
Porque estamos acostumbrados a que las historias de superación personal son las de quienes triunfan de forma descomunal luego de un gran bajón en su vida, o de quienes habiendo tenido nada logran tener mucho, o de quienes se reinventan y dejan una vida de comodidades para enfrentar un gran y nuevo desafío.
Y sin embargo, esas grandes historias que todos amamos hacen que muchas veces nuestras pequeñas grandes conquistas personales queden relegadas a “pero si esto no es nada”
Y dejame decirte algo: ¡Esos pequeños no solo «son algo», sino que son super valiosos!
Alejandra Schatzky Cohen
Chief Emotions Officer
Generación EPI
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