
Cuando Bonnie llegó herida por el chat de burlas, el impulso más natural es defender. Buscar a las mamás de las niñas que se burlaron. Hacer que haya consecuencias.
Ese impulso nace del amor. Y es completamente válido.
Pero en Generación EPI® siempre hacemos esta pregunta primero: ¿a quién sirve realmente esta llamada?
La mayoría de las veces sirve a la mamá. Necesita hacer algo. Actuar. Sentirse útil. Pero casi siempre: la otra mamá se pone defensiva, la niña que agredió niega, el conflicto escala entre adultas, y Bonnie queda más expuesta que antes.
El orden importa más que la acción.
Primero: sentarse con Bonnie. Escucharla. Nombrar lo que pasó. Decirle que no era su culpa. Ayudarla a entender que lo que vivió tiene nombre: maltrato. Y preguntarle qué quiere hacer ella.
Eso no puede esperar a que termines la llamada.
¿Y si el bullying es sistemático? Entonces sí se involucra a adultos. Pero al canal correcto: la escuela, la maestra, la institución. No a la otra mamá directamente. Eso casi nunca termina bien.
Lo que le enseñas a tu hija con cada decisión que tomas es tan importante como la decisión misma.
¿Estás enseñándole a depender de ti para resolver? ¿O estás enseñándole a entender, decidir y actuar contigo al lado?
Eso es lo que trabajamos en Generación EPI®.
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