

Aprende cómo el método Jigsaw enseña a los empresarios a delegar eficazmente, construir equipos más fuertes y crear culturas laborales empoderadoras
A trabajar en equipo se aprende en el salón y se aplica en el trabajo. Los boletines de calificaciones y las evaluaciones 360 de empleados, arrojan muchas veces un comentario similar: «le cuesta trabajar en equipo».
Sin embargo, hay pocas soluciones y herramientas que los docentes y los gerentes saben enseñar para resolver esto. Pareciera como que lo ven como algo que se tiene o no se tiene, se nace sabiendo colaborar o se nace con una dificultad para delegar, apoyarse en los demás, tener confianza y buena comunicación.
En Generación EPI trabajamos para construir culturas empoderadoras, de apoyo mutuo y buenas relaciones porque donde hay buenas relaciones, hay mejores resultados… y también ¡mejor trabajo en equipo!
A veces, las mejores herramientas para lograr aprender habilidades «blandas» no vienen del mundo empresarial, sino de donde menos lo esperas: un salón de clases.
En los años 70, el psicólogo Elliot Aronson desarrolló una técnica de aprendizaje cooperativo llamada Jigsaw Classroom. Su objetivo era reducir tensiones raciales en contextos escolares, pero con el tiempo, se demostró que también mejoraba el aprendizaje, la autoestima y la colaboración entre los estudiantes. ¿Cómo lo lograba? Dividiendo un contenido en partes, asignando a cada estudiante una sección específica, y luego haciendo que cada uno enseñara lo aprendido a su grupo. Todos se necesitaban para completar el rompecabezas.
Ahora bien, ¿qué tiene que ver esto con la gestión de proyectos y el trabajo en equipo? Mucho más de lo que parece. La técnica Scrum, ampliamente utilizada en el mundo ágil, se basa en principios similares: colaboración, roles claros, responsabilidad compartida y mejora continua. Cada miembro de un equipo Scrum tiene una función esencial, y el éxito depende de cómo trabajan juntos, no solo de lo que hace cada uno por separado.
Comparando Jigsaw y Scrum:
Desde nuestra experiencia en Generación EPI, creemos que enseñar la técnica Jigsaw a adultos puede ser una herramienta poderosa para transformar la forma en que lideran y colaboran en sus equipos. Les ayuda a experimentar de forma vivencial lo que significa depender del otro, enseñar, escuchar y construir en conjunto.
También, quien aprende a dirigir a un grupo de alumnos con las técnicas de jigsaw classroom, también aprende la parte más difícil de Scrum y del liderazgo de proyectos en general: Aprende a tener CLARIDAD de objetivos, CLARIDAD de expectativas, CLARIDAD de dirección.
Muchas veces, quienes no muestran que pueden trabajar en equipo es porque no han sido invitados a trabajar EN equipo sino PARA un equipo.
No son PARTE de un equipo sino que le dan SERVICIO a un equipo. Cuando ocurre esto, las personas dejan de ser proactivos y se limitan a ejecutar la tarea que le indican. Y cuando alguien es más eficiente y rápido y «lo hace todo», no ven que tengan nada que aportar… ¡igual que el alumno que no hace nada en el trabajo grupal y tiene un compañero que se queja de haberlo hecho todo!
La responsabilidad es de quien asigna las tareas, quien da o no da la claridad de objetivos y quien lidera para que todos trabajen hacia un objetivo común, aportando según su conocimiento, experiencia, capacidad y rol.
Si aprendemos en el salón de clases, dirigidos por un docente que sabe dirigir equipos, podremos copiar el modelaje y dirigir equipos en un futuro cuando nos toque. Y si llegamos a la adultez sin tener ese modelaje, podemos aprender a liderar equipos y proyectos.
Eso si, advertencia, para poder aprender a trabajar en equipo y liderar equipos, debo tener presente el modelo de Cultura EPI: altos niveles de apoyo y conexión y altos niveles de claridad de expectativas y de estructura.
A veces, la parte más difícil es la de tener claro a dónde quiero conducir el barco que lidero. Escucho a muchos quejarse de que los demás no ponen de su parte pero cuando analizan la situación desde el lente del líder de un jigsaw classroom, se dan cuenta de que en realidad, ellos no dieron claridad, no ayudaron a que el grupo encuentre objetivos comunes y no generó la estructura para alcanzar dichos objetivos.
A veces, la parte más difícil está en dar conexión y apoyo porque tenemos rabia de que los demás «no hagan su parte», nos parece que debería ser «obvio» lo que deben hacer, creemos que «son flojos, son desinteresados» y muchos otros temas que nos dificultan en la relación. Por eso decimos que los problemas de comunicación no son de no saber comunicarnos sino de no saber relacionarnos.
Y aquí es donde entran los 4 pilares de EPI:
Nadie merece ser maltratado: El Jigsaw obliga a escuchar activamente y ponerse en el lugar del otro. No se trata solo de compartir información, sino de conectar con la forma en que el otro aprende, aporta y se expresa. Nadie merece ser maltratado y el proyecto, tampoco. Queda claro que dejar que alguien adivine el objetivo común, no es un buen trato; que alguien no sea informado a tiempo de un cambio, no es un buen trato; que alguien no comunique a tiempo que no puede encargarse de algo, no es un buen trato; que alguien no cumpla los compromisos o promesas, tampoco es un buen trato.
Pertenencia: Cada persona tiene un rol clave. Sin su participación, el grupo no puede avanzar. Esto empodera a los individuos y refuerza su sentido de pertenencia y valor dentro del equipo. Si alguien no tiene espacio para aportar en un proyecto, tal vez, no deberíamos exigir que esté presente porque luego nos decepcionamos por su falta de aporte y falta de proactividad. Es responsabilidad del líder, crear espacios de pertenencia y lograr que cada persona sepa que su aporte contribuye al logro de los objetivos comunes.
Foco en lo positivo: No basta con cumplir una tarea. El líder ayuda a que cada uno vea lo que salió bien y qué más puede lograr desde su lugar dentro del equipo. Con un foco en lo positivo, se conversa acerca del aporte que cada uno ha tenido, de su contribución y de qué está en sus manos para que la próxima vez todo salga aún mejor. También se apalanca en los logros, en los aciertos y en lo que ha salido bien porque al final de cuentas, «lo que sale bien es siempre más importante que lo que sale mal».
Aliado Empoderador: Es la base de todo. Como en Scrum y en Jigsaw, el éxito no depende de un líder único, sino de un tejido colectivo que se fortalece cuando todos ponen lo mejor de sí y aprenden juntos, se apoyan mutuamente, se cuidan unos a otros.
En un mundo cada vez más complejo y cambiante, formar líderes capaces de integrar estas dimensiones no es solo deseable, es necesario. Y a veces, lo que transforma no es una herramienta sofisticada, sino una dinámica simple que nos recuerda que trabajar juntos es más que repartir tareas: es construir comunidad.
¿Te animas a probar una dinámica Jigsaw en tu próximo taller o reunión de equipo? En Generación EPI podemos ayudarte a implementarla.
Porque cuando una metodología escolar ayuda a transformar culturas organizacionales, sabemos que estamos en el camino correcto.
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