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¡Pero no saben cómo demostrar la bondad que tienen!

Me deberían haber ayudado…

¿Te ha pasado de estar en una situación y sentir que los demás deberían haber hecho algo pero no lo hicieron? 

Por ejemplo: 

Tu jefe debería subirte el sueldo porque tu trabajo es excelente…
Tus compañeros deberían defenderte porque tu siempre los tratas bien….
El profesor debería darse cuenta que me están tratando mal, y debería ponerme en otro equipo de trabajo…
Mis padres deberían hacer algo para que mi hermano no me moleste más… 

Todos DEBERIAN hacer algo pero nadie hace nada…

¡Viste! ¡Nadie hizo nada porque a nadie… le importa!

Una voz en tu cabeza te habla, esa voz que por alguna extraña razón tu siempre crees que tiene la verdad absoluta, empieza a explicarlo todo. Empieza a decir, un montón de cosas que no ayudan.

Por ejemplo:

«Claro, nadie hace nada porque a nadie le importa.» O peor aún: «yo no le importo a nadie…»
«¡Viste!, volvió a pasar lo mismo, y otra vez nadie hizo nada. Siempre pasa igual…»

Esas palabras que tampoco ayudan se quedan sonando como campanas en tu cabeza: SIEMPRE y NUNCA una pareja desempoderante.

Y es entonces cuando empiezas a encontrar razones que explican ese comportamiento tan horrible. 

¿Cuántas veces te pasa que juzgas las intenciones de las personas de manera negativa?

«Seguro mi jefe es un egoísta y no me sube el sueldo porque quiere quedarse con todo el dinero.» 

«Este profesor es demasiado mala persona y sólo viene a dar clases porque no tiene un mejor sueldo en otro lugar, por eso no le importo yo.»

«Se burlan de mi porque me quieren hacer sentir mal»

«Mi hermano me humilla porque quiere quedar bien con mis padres”

Todas esas frases en tu cabeza contienen una palabra tóxica: la palabra PORQUE.

Al explicar el porqué de las cosas, ya tu mente encuentra las razones que necesita y justifica los comportamientos de los demás. 

Fíjate en la frase «nadie hace nada PORQUE a nadie le importa.»

¿Vez como ya encontraste la respuesta y tu cerebro no busca otras opciones?

Si las personas son buenas, ¿por qué no hacen nada para ayudar?

¿Ya encontró tu cerebro alguna respuesta similar a esta respuesta?

«PORQUE la gente es mala y a nadie le importa el otro.»

Anna Frank, una adolescente que estuvo 2 años escondida en un ático con su familia durante la II Guerra Mundial, escribió en su diario «A pesar de todo,  sigo creyendo que la gente es buena en su corazón.»

Si ella, que vio lo peor y vivió lo más duro, fue capaz de escribir eso, ¿quién soy yo para juzgar que alguien es malo?

Por ejemplo:

Cuando tu ves a una persona humillando a otra en la caja del supermercado, ¿qué haces?
Si estás cenando con unos amigos y uno de ellos irrespeta a su pareja, ¿qué dices?
Si una madre le está gritando a su hijo en un centro comercial, ¿qué haces?
Si el dueño del restaurante le dice algo a su empleado de maneras muy autoritarias y no constructivas,  haciéndolo el único culpable de todo, después de que tu comentaste de manera constructiva el mal servicio, ¿qué dices?
 

A diario hay miles de situaciones en nuestro alrededor que vemos y no hacemos nada… ¿por qué? ¿por qué eres mala persona? ¿por qué no te importa?

Yo NO PUDE hacer nada…. ESO ES DIFERENTE

¿Por qué no hacemos nada?

En algunos seminarios hemos hecho una encuesta a adolescentes para saber qué quieren ser cuando salgan de la escuela. Las respuestas son variadas entre diferentes profesiones y ocupaciones. 

Luego, pasamos a preguntar cuántos quieren ser buenas personas. El 100% de ellos contestan con seguridad que desean ser buenas personas. 

¿Tu quieres ser una buena persona? ¿Consideras que eres buena persona?

Estoy segura que contestaste que sí. Un sí muy firme. Entonces, ¿por qué no haces nada cuando ves o escuchas cosas que ocurren?

Por NO DARTE CUENTA, Por MIEDO, por NO SABER qué hacer, y por NO CONOCER el PODER que tienes. 

La mayoría de las veces, pensamos y sentimos que los demás deberían hacer algo pero resulta que ellos aún no se han dado cuenta de que estamos mal en ese momento. Ante una situación de maltrato somos expertos en poner una sonrisa cuando queremos en realidad gritar o llorar. 

Juzgamos que el otro debería darse cuenta, pero la realidad es que no tenemos poderes de telepatía. 

Si ya se han dado cuenta o ya lo hemos reportado y de todas maneras no hacen nada, las razones más comunes son:

  1. Miedo.«Si hago algo, puedo empeorar la situación». «Si me meto, pueden molestarme a mi la próxima vez». «Si digo algo, me dirán que no es mi problema y que no me meta y luego me siento mal».
  2. No saber qué hacer.«Lo único que puedo hacer es meterme en el medio del problema y eso me da miedo o me produce incomodidad, hasta me da vergüenza meterme». «¿Qué puedo hacer? No hay nada que yo pueda hacer para evitarlo… «.
  3. No conocer el poder que tienes. Si yo te dijera que lo más importante es dar apoyo para que la persona no tenga un trauma y no importa si tu logras evitar el problema o no, ¿qué harías? Donde tú más puedes ayudar y hacer el mayor cambio en la vida de alguien, donde tienes mayor poder, es en dar apoyo, no en frenar situaciones. 

Al escuchar a alguien, ya lo estás ayudando.  

Empieza por pensar que no hay mala intención, sólo mal comportamiento. 

Puede pasar que ves algo con lo que no estás cómodo o de acuerdo: una situación de humillación, irrespeto o bullying. Puede pasar que escuchas la manera en la que alguien habla y sientes falta de empatía en sus palabras. O puede pasarte directamente a ti: te sientes ofendido o dolida por la manera en la que te hablan o miran. 

Si empiezas juzgando que la persona es buena pero no sabe cómo comportarse de mejores maneras, podrás tener una conversación donde tú puedes poner límite a lo que está mal, a la vez que se repare la situación en lugar de continuar empeorando y poniendo distancia entre las personas. 

El fortalecimiento de las relaciones interpersonales,  es un objetivo muy importante a perseguir. Las personas sentimos mayor satisfacción en la vida cuando tenemos mejores relaciones con las personas que nos rodean (estudios lo demuestran). Estas relaciones se fortalecen más fácilmente si empezamos por juzgar desde lo positivo y lo constructivo. 

Para lograrlo, empieza con alguna frase donde veas una intención positiva, destaques un comportamiento negativo y sugieras un cambio al final. Algunos ejemplos pueden ser:

«Supongo que quieren divertirse pero no saben cómo hacerlo sin humillar o hacer sentir mal…”

 “Tu no mereces que te traten mal y la única razón por la que lo hacen es porque no saben comportarse mejor… ¿quieres que te ayude a encontrar otro grupo que te trate mejor hasta que ellos aprendan o maduren?».

«Jefe, imagino que has estado muy ocupado y no has notado que he puesto muchísimo esfuerzo en el trabajo. Yo no suelo decir lo que hago porque me enseñaron que debo ser humilde pero ha pasado desapercibido mi aporte y es importante que sea tomado en cuenta con un bono adicional…» .

«Profesor,  cambiemos el equipo de trabajo. Estos compañeros no saben divertirse sin humillarme. No puedo estar con ellos en este proyecto». 

Al cambiar tu lenguaje, cambia tu realidad. 

A partir de hoy te invito a cambiar la frase «nadie hace nada porque a nadie le importa» por esta otra frase:

«Muchos no hacen nada, porque no saben lo que pueden hacer.»

Este cambio te va a permitir dejar de ver el mundo dividido entre buenos y malos, víctimas y victimarios, y empezar a ver un mundo de personas que necesitan y pueden aprender. 

Advertencia: una relación que hace daño permanentemente, donde el irrespeto y la humillación son tan profundas que la persona ya siente miedo o su autobullying se dispara de manera incontrolable, no entra dentro de la categoría que he descrito anteriormente. A lo sumo podemos juzgar, «esta persona es buena en su corazón, pero como no sabe cómo comportarse, el daño que me hace es demasiado grande y por mi propia protección, debo poner distancia absoluta; despedir a esa persona de mi vida es mi propia supervivencia y eso va primero.»

¡Ser ayudado por alguien es algo muy bueno, y poder ayudar a otros es un regalo hermoso en esta vida!

Date hoy la oportunidad de ser un ALIADO EMPODERADOR.

Comparte con nosotros tu historia… 

Alejandra Schatzky
Chief Emotions Officer
Generación EPI

Creamos ambientes positivos para empoderarte y convertirte en un innovador natural.

Alejandra Schatzky| CEO, Generación EPI

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